#125 Agua de Vida
"Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré presentarme ante
Dios?" (Salmos 42:2 NVI).
Texto: Juan 7:37-39; Isaías 12:3
Para mostrar: un vaso de agua
Resumen: Jesús da el Espíritu Santo a aquellos que creen en Él. El Espíritu
Santo satisface nuestra sed de Dios.
Miren a este vaso de agua. ¿Alguno de ustedes ha sentido sed? [Sí.] Este vaso
de agua puede satisfacer (calmar tu sed ahora, pero después de un rato sentirás
sed otra vez. Necesitamos agua fresca para vivir. Probablemente vives cerca de
un lugar que provee agua. Cuando pequeño vivía en un pequeño pueblo que tenía
muchos pozos profundos. Esa clase de pozo es uno en el cual la presión bajo la
tierra empuja el agua hacia arriba y fluye como una fuente natural. En el patio
de mi escuela yo podía parar y correr hacia la fuente en cualquier momento para
tomar agua. Era estupendo conseguir agua fresca y refrescante. Con paso de los años
algunos de los pozos se secaron. La historia Bíblica de hoy es acerca de una
fuente de agua de vida que nunca se secará.
Lea en voz alta Juan 7:37-39
Jesús estaba en Jerusalén participando de la Fiesta de los Tabernáculos. Esta
era un tiempo de gran gozo. Todos cantaban y bailaban. Recordaban cómo Dios les
había cuidado al vivir en tiendas de campoña en el desierto. Era una costumbre
durante la fiesta el sacar agua del pozo de Siloé diariamente y derramarla como
ofrenda a Dios. Esto les recordaba que Dios les había dado agua en los momentos
en que sintieron sed al estar en el desierto, que proveyó lluvia para sus
cosechas y que prometió derramar su Espíritu en el pueblo en la venida del Mesías
o Libertador (ver Joel 2:28). Escucharon las palabras de Isaías 12:3 que dice:
"Con alegría sacarán ustedes agua de las fuentes de la salvación".
Fue en último día de esta fiesta que Jesús se puso en pie y habló
fuertemente para que todos los que estuvieran sedientos vinieran a él y tomaran
agua. Las personas que escucharon a Jesús entendían lo que Él les decía. Jesús
desea que nosotros entendamos también. Jesús es el Libertador enviado por Dios
para librarnos del pecado y darnos salvación. El agua de vida que Jesús nos da
es el Espíritu Santo.
Después que Jesús regreso al cielo, mantuvo su promesa y envió al Espíritu
Santo a aquellos que creyeron Él. El Espíritu Santo dentro de nosotros es el río
de agua viva al cual Jesús se refería (Juan 7:38). Sentimos un deseo por Dios
dentro de nuestras almas. Esta es nuestra sed de Dios. Dios satisface nuestra
sed por Él dándonos el Espíritu Santo para vivir dentro de nosotros cuando
creemos en Jesús.
Oremos: Amado Señor Jesús, envía, por favor, tu Espíritu Santo para que guíe
a estos niños a seguirte todos los días de sus vidas. Amén.
©2003 por Jim Kerlin. Todos los derechos reservados. Las traducciones en español por Zulma
M. Corchado de Gavaldá.
Escritura tomada de la Biblia de Estudio NUEVA VERSION INTERNACIONAL®. El derecho de autor© 1973, 1978, 1984 Sociedad Bíblica Internacional. Todos los derechos reservados mundialmente. Utilizado con el permiso de la Sociedad Bíblica Internacional.
Sólo el texto para la impresión ChildrenSermons.com