Mira dentro
El que es bueno, de la bondad que
atesora en el corazón saca el bien, pero el que es malo, de su maldad saca el
mal.
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Mateo 12:35
Texto:
1 Samuel 16:1-13
Para mostrar:
un melón
Resumen:
El Señor no juzga por la apariencia externa, sino por el carácter y pensamientos
de una persona.
Algunas cosas son difíciles de entender hasta que miras adentro de ellas.
La mayoría de las personas que compran autos miran debajo del capó o bonete para
ver la condición del motor y las demás partes antes de comprar el carro. Pero,
¿qué sucede si no puedes ver lo que está adentro? Mira este melón. (Enseñe el
melón). No se me permite cortarlo por la mitad antes de comprarlo. ¿Como puedo
saber si está maduro o no? Hay un viejo proverbio que dice: “Nunca juzgues a un
libro por su cubierta”. Lo que quiere decir es que el contenido de un libro
puede ser mejor que lo que la portada sugiere. Tendrás que mirar dentro del
libro y leer parte de él para poder saberlo. Todas estas cosas me recuerda de
una de las historias de la Biblia acerca del jovencito David.
¿Recuerdas la historia de David y Goliat? Bueno, antes de
esa historia bíblica encontramos que Dios había escogido a David para ser el
siguiente rey del pueblo de Dios. Dios le había indicado al profeta Samuel
que era tiempo de seleccionar el próximo rey. También le había dicho que
tenía que dejar de estar triste por el rey Saúl, el cual no iba a durar
mucho como rey. Dios envió a Samuel al hogar de un hombre llamado Isaí en el
pueblo de Belén. (Sí, el mismo pueblo donde nacería Jesús muchos años
después).
Entonces Samuel preparó un sacrificio a Dios e invitó a Isaí y sus hijos.
Isaí tenía ocho hijos. David, siendo el menor, quedó a cargo de las ovejas
que estaban en el campo. Samuel miró a los hijos de Isaí, comenzando con
Eliab y pensó que Eliab era el que Dios habría de escoger para ser rey.
Pero el Señor le dijo a Samuel: “No te dejes
impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado.
La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón”
(1
Samuel 16:7).
Isaí llamó a sus hijos uno por uno, hasta que Samuel vió a siete de ellos,
pero el que Dios había escogido para ser rey no estaba entre ellos. Entonces
Samuel le preguntó a Isaí si esos eran todos sus hijos e Isaí le contestó
que su hijo menor estaba cuidando ovejas. David fue traído del campo a donde
se encontraba Samuel. Y el Señor dijo: “Éste es; levántate y úngelo” (v.12).
Así es que el último hijo de Isaí iba a ser el siguiente rey de Israel. Dios
miró al corazón de David, y a su forma de ser, y lo juzgó adecuado a reinar
sobre su pueblo.
No podemos mirar adentro de las personas como Dios hace y ver cómo son. No
debemos de juzgar a las personas. Podemos saber cómo son por sus acciones,
por cómo se comportan. El Señor Jesús dice que el
árbol es conocido por su fruto (Mateo
12:33). Jesús dice que una buena persona con buenos pensamientos hará
buenas cosas, pero que una persona con malos pensamientos hará malas cosas
(versículo 35). Decidamos hoy ser como Jesús y hacer buenas cosas.
Oremos: Querido Señor Jesús, ayúdanos a tener Buenos pensamientos y
enséñanos a hacer buenas cosas. Amén.
El texto sólo
versión
Los sermones relacionados:
#29
David y Goliat
#50
Los últimos serán los
primeros
©2005 por Jim Kerlin.Todos los derechos reservados. Las traducciones en español
por Zulma M. Corchado de Gavaldá.
Escritura tomada
de la Biblia de Estudio NUEVA VERSION INTERNACIONAL®. El derecho de autor© 1973,
1978, 1984 Sociedad Bíblica Internacional. Todos los derechos reservados
mundialmente. Utilizado con el permiso de la Sociedad Bíblica Internacional.
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