Isaac y Rebeca
El Señor, el Dios del cielo, que me sacó de la casa de mi padre y de la
tierra de mis familiares, y que bajo juramento me prometió dar esta
tierra a mis descendientes, enviará su ángel delante de ti para que
puedas traer de allá una mujer para mi hijo. - Abraham
hablandole a su sirviente,
Génesis 24:7
Texto:
Génesis 24:14,
34-67
Objeto:
una pulsera de oro o una lámina de camellos.
Resumen:
La historia es sobre como Rebeca se volvió la esposa de Isaac. Debemos
confiar en Jesús confiando en nuestros padres cuando toman decisiones
por nosotros.
Hoy quiero contarles la historia
de Isaac y Rebeca. Es una historia de amor de promesas hechas y
cumplidas, una historia de confianza y paciencia, y una historia de como
Jesús trabaja en tu vida de una forma que no te das cuenta. Algunas
veces tus padres toman decisiones por ti. Si vas a comprar ropa, te
ayudan a elegir la ropa adecuada. Si necesitas estar en cama por un
tiempo determinado, deciden que tiempo es el mejor. Tú puedes no estar
siempre de acuerdo con sus decisiones, pero te aman y tratan de hacer lo
que es mejor para ti. Muéstrale a Jesús que lo amas cuando obedeces a
tus padres. Aprende a confiar en Jesús confiando en tus padres cuando
toman decisiones por ti. Pero ¿Qué sucede si tus padres deciden con
quién te casarías? ¿Confiarías en ellos para eso? Hoy hombres y mujeres
jóvenes eligen con quién se casarán. Hace muchos años atrás no se hacía
así. Los padres decidirían con quién casarlos. ¿No suena muy romántico,
no?
Hace mucho tiempo atrás, Dios le
hizo una promesa a Abraham. Dios cumpliría su promesa de darle a Abraham un
hijo llamado Isaac. Cuando Isaac tenía 40 años, Abraham decidió que era hora
que Isaac casara. Abraham mantuvo a Isaac en la casa y envió a su viejo
sirviente a encontrar una esposa para Isaac y que la trajera. El quería una
esposa para Isaac que conozca al verdadero Dios, que fuera de su propia
gente. La sirvienta dejó Hebron y viajó más de 500 millas a la ciudad natal
de Abraham Nahor. Tomó diez camellos y todo lo que necesitaba para el viaje.
Probablemente le llevó dos meses llegar allí. Cuando llegó era tarde. Se
detuvo fuera de la ciudad. Rezó y le pidió a Dios que le mostrara a quién
elegir.
[Lea en voz alta
Génesis 24:14.]
El sirviente de Abraham no había terminado de orar aún cuando una hermosa
mujer llamada Rebeca venía del pozo. Rebeca le dio agua para beber,
después que le pidiera. Luego le ofreció llenar el canal de agua para
sus camellos. ¡Whew! ¡Rebeca era no solo trabajadora sino también amable
porque diez camellos pueden beber un montón de agua! Dios había
preparado su corazón para este día. No tenía manera de saber que ella
era una respuesta de oración. Luego el sirviente le dio anillo de oro
para la nariz y dos pulseras por su amabilidad y le pidió un lugar donde
pasar la noche. [Muestrales a los niños la pulcera de oro]. Explica que
las mujeres usaban anillos en la nariz en vez de aros y vendas de oro en
los brazos] Rebeca corrió a su casa y trajo a su hermano Laban para que
regresara con ella al pozo. Luego invitaron al sirviente de Abraham a
conocer a su padre Bethuel. Todos se sentaron y el sirviente les contó
lo que sucedía y como Dios respondió a su plegaria. (ver
Génesis 24:34-49).
Rebeca escuchó como el sirviente de Abraham explicaba que tenía la misión
de encontrar a la esposa del hijo de su maestro, quien era un hombre
rico, bendecido por Dios. Le pidió permiso al padre de Rebeca y a su
hermano para que Isaac que casara con Rebeca. Cambiando de tema, ¡Rebeca
y Isaac nunca se habían visto!* Bethuel y Laban dijeron
la cosa procede del Señor y le
dieron su aprobación. Luego el sirviente le dio a Rebeca joyas de oro,
de plata y ropa cara; también les dio a su padre y a su hermano
cosas preciosas. En aquellos días era
costumbre que el padre del novio le diera regalos a la familia de la
novia. Llevó un montón de fe para Rebeca e Isaac confiar en sus padres
para tomar la decisión. Al día siguiente Rebeca regresaba con el
sirviente y conocería al hombre con el que se casaría.
Unos meses después en Hebron, Isaac estaba en el campo en la puesta de sol
pasando tiempo tranquilo con Dios. Había esperado pacientemente por casi
cuatro meses mientras que el sirviente no estaba. ¡Debe haber estado
contento de ver la caravana de camellos viniendo, deseando conocer a su
novia! Rebeca vio un hombre esperando cruzando el campo. Estaba tan
contenta que se resbaló de su camello. De alguna forma pienso que ella
sabría que era Isaac incluso antes de saber quien era. Cubrió su rostro
con un velo así se sorprendería de lo bella que era más tarde en su día
de bodas. Así es como Dios los unió de una forma sorprendente, incluso
cuando se criaron a millas de distancia. Se enamoraron y vivieron
felices para siempre.
Esta historia tiene algunas similitudes en como Dios trabaja en nuestra
vida hoy. El descendiente de Isaac fue nuestro Señor Jesús. Dios Padre
envía al espíritu Santo, pidiéndonos que aceptemos a Jesús como Señor, y
volverse la novia de Cristo. Cuando nos encuentra nos pide que dejemos
atrás nuestra vieja vida y nos unamos con él en una nueva vida como un
cristiano. Tenemos que decidir si lo seguiremos o no. Es nuestra
elección.
Oremos. Querido Señor Jesús, gracias por amarme. Ayúdame a confiar en mis
padres cuando deciden cosas por mí. Ayúdame a confiar en ti más cada día.
Amén.
* Aunque Rebeca era la nieta de Nahor, el hermano de Abraham, ella puede
haber estado cerca en edad con Isaac porque él nació cuando Abraham
tenía 100 años.
El texto sólo versión
Los sermones relacionados:
#100 Viaje a la fe
#9 Obedece a tua padres
#68 Boda en el Cielo
©2002
por Jim Kerlin.Todos los derechos reservados.
Escritura tomada
de la Biblia de Estudio NUEVA VERSION INTERNACIONAL®. El derecho de autor© 1973,
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